"Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí".                Galatas 2:20

El evangelio resumido segùn la confesiòn de fe de 1.689

DIOS

Dios Señor nuestro es único y verdadero; cuya subsistencia esta en el mismo y es de el mismo 
SU SER Y PERFECCIONES. 

Dios es espíritu purismo, invisible, el único que tiene inmortalidad y que habita en luz inaccesible; es inmutable, inmenso, eterno, inescrutable, todopoderoso, infinito en todos los sentidos, santísimo, sapientisimo, liberrimo, absoluto. que hace todas las cosas según el consejo de su inmutable y justisima voluntad, para su propia gloria; es amantisimo, benigno, misericordioso, longanimo, abundante en bondad y verdad, que perdona la transgresión y el pecado, pero que también odia el pecado y que no tendrá de ninguna manera inocente al culpable. 
Dt. 6:4; Jer. 10:10, Ex. 3:14, Is. 48:12, 1 Ti.1:17, Jn. 4:24, Mal. 3:16, Ef. 1:11, He. 11:36, Neh. 9:32-33, Ex. 34:7, Sal. 5:5-6, Nah. 1:2-3

EL PECADO

Dios creo al hombre recto y perfecto, y le dio una ley justa, que era para vida si la guardaba, y fue advertido con la muerte si la transgredía, pero el hombre no la honro por mucho tiempo, porque satanás usando la serpiente para subyugar a Eva causo la caída por ella a Adán, quien sin ninguna coacción, de su propia voluntad transgredió la ley al comer del fruto prohibido.

Por este pecado, nuestros primeros padres cayeron de su justicia y rectitud original y de su comunión con Dios, y nosotros en ellos, por lo que la muerte sobrevino a todos,por esta causa todo hombre esta muerto en pecado y totalmente corrompido.

De esta corrupción original, por lo cual estamos completamente indispuestos, incapacitados y opuestos a todo bien y enteramente inclinados a todo mal. 

Ec. 7:29, Rom. 5:12a, Gen. 3:1-7, Rom. 11:32, Gn. 3:22-24, Ro. 5:12, Gn. 2:17, Ef. 2:1, Tit. 1:15, Mt. 7:17-18, Lc. 6:43-45, Ro. 3:10-12, Mt. 15:18-20

CRISTO EL MEDIADOR

Dios se agradó, en su propósito eterno, escoger y ordenar al Señor Jesús, su Hijo unigénito, conforme al pacto hecho entre ambos, para que fuera el mediador entre Dios y el hombre; profeta, sacerdote, y rey; cabeza y Salvador de la iglesia, el heredero de todas las cosas y juez del mundo; habiéndosele dado desde toda la eternidad, un pueblo para que fuera su simiente y para que a su tiempo lo redimiera, llamara, justificara, santificara y glorificara.

Is. 42:1, Jn. 3:16, 1 P. 1:19, Sal. 110:4, 1 Ti. 2, He. 7:21-22, Ro. 8:30, Jn. 17:6, Sal. 22:30, 1 Ti. 2:6, Is. 55:4-5, 1 Co. 1:30

EL ARREPENTIMIENTO

Dios, ha dispuesto misericordiosamente que los creyentes que pequen y caigan de esta manera sean renovados mediante el arrepentimiento para salvación.

Una persona a quien el Espíritu hace consciente de su pecado, mediante la fe en Cristo se humilla por él con una tristeza que es según Dios, ora pidiendo el perdón y las fuerzas que proceden de la gracia, con el propósito mediante el Espíritu, de andar delante de Dios para agradarle en todo.

Jer. 32:40, Lc. 22:31-32, 1 Jn. 1:9, Hch. 5:31, Sal. 51:1-6, Sal. 130:4, Ez. 16:60-63, Mt. 21:19, Sal. 119:59, 1 Ts. 1:9

LA GRACIA DE LA FE

Dios a quienes llama les otorga la capacidad para creer para la salvación de sus almas, esa es la obra del Espíritu de Cristo en sus corazones, y ordinariamente se realiza por el ministerio de la palabra; por la cual, y por la administración del bautismo y la cena del Señor, la oración y otros medios designados por Dios, esa fe aumenta y se fortalece.

Jn. 6:37,44, Hch. 11:21,24, 13:38, 14:27, 15:9; 2 Co. 4:13; Ef. 2:8, Fil. 1:29, 2 Ts. 2:13, 1 P. 1:2, Ro. 10:14,17, Lc. 17:5, Hch. 20:32, Ro. 4:11, 1 P. 2:2

LA NUEVA VIDA

Dios a quienes ha aceptado en Cristo, les da un llamado eficaz y les santifica por su Espíritu, y son estos escogidos a quienes ha dado la preciosa fe, por tanto, no pueden caer ni total ni definitivamente del estado de gracia, sino que ciertamente perseveran en él hasta el fin, y serán salvos por toda la eternidad.

Esta perseverancia de los santos depende no de su propio libre albedrío, sino de la inmutabilidad del decreto de elección.

Jn. 10:28-29, Fil. 1:6, 2 Tim. 2:19, 2 P. 1:5-10, Sal. 89:31-32, Fil. 2:12, Ro. 9:16, Jn. 6:37,44, Ef. 1:4, He. 6:16-20

COMUNICATE CON NOSOTROS 

Para acordar horario y lugar de reuniones, estudios biblicos y/o informaciòn adicional.

¡Crea tu página web gratis!